lunes, 3 de abril de 2017

El problema no es el tiempo, sino cómo uno pasa por el tiempo al igual que por las personas. Acá o allá, el tiempo pasará de todos modos. En otro espacio, un hombre y una mujer desnudos recostados sobre la bandera de la patria son capaces de ver cosas que no existen. Como por ejemplo el futuro. Y desaparecer.

lunes, 13 de febrero de 2017



El hijo de Hitler

El cumpleaños era en casa de extranjeros pero la fiesta se presentaba igual a la noche, sin estrellas. Una galera sin embargo de donde se podía meter la mano y llevarse un conejo para la cena, o en la peor de las suertes un pollo gordo y desplumado de aquel apartamento pequeño al que nos habían invitado.
De un solo vistazo registré a los presentes y me di a la tarea de conversar cerca de media hora con dos o tres, ya muy claro de cuál era la persona a la que quería llegar. De entre las alemanas, era la más bonita y menos rubia. Estaba de paso en un congreso de Preparación en Cultura Física y la provoqué de inmediato, acerca de que los negros estamos mejor preparados que los blancos físicamente.  

¿Tú erres racista? La muchacha arrugó su frente inmensa y echó la cabeza hacia atrás, tomando distancia.
¿Yo? En ningún momento. Racismo es aquello, mira qué clase de racismo amoroso.
Señalé con los ojos el balcón. Su amiga Sami se rascaba el pubis con la hebilla del cinturón de mi amigoYosbani, con quien compartía la saliva, restos de pastel y frituritas de malanga. Sami no es de las de mi tipo, se ríe poco y es demasiado flaca para abrazarla fuerte sin que le duela, y a mí siempre me gustó eso de reírme y luchar con las mujeres en la cama.

Socialismo puroañadí con una sonrisa. ¿Cómo te llamas? Llevamos conversando más de media hora y sin presentarnos.
Heykel, me llamo Heykel.
Tienes nombre de película, de niña de las praderas, ytu amiga Sami tiene nombre de mascota. De verdad que este país es generoso. Yo soy Tito.
¿La conoces?
–Solo de nombre, está de novio con mi amigo.

Heykel se rió y abrió más los ojos claros, casi blancos, los alemanes son los únicos que abren los ojos cuando ríen, a diferencia de los chinos que cuando se ríen quedan ciegos. Y los ojos de Heykel eran saltones, orbitales. Creí se le iban a caer de la cara y extendí las dos manos hacia adelante, fue algo instintivo. El vaso de ron que tenía en la mano se me fue al piso y salpiqué los pies de una pareja de invitados que bailaba casino en el comedor, además del sillón tapizado de flores azules y amarillas donde estaba sentada la vieja que les alquilaba la casa a los alemanes. ¡Cojones!, gritó la vieja, ¡mira lo que hace este comemierda!, pero la alemana no comprendió y yo me hice el sordo.
De los extranjeros, las alemanas son mis preferidas, al igual que las suizas y las de esos países nórdicos, tienen la vagina rosada de las puercas y quiebran las palabras al hablar, como si estuvieran acabadas de nacer. Las francesas tienen el sexo apretado y peludo por lo que me han dicho, y las argentinas no paran de masturbarse hablando de ellas mismas, típico rasgo nacional. A las rusas las evito porque me provocan nostalgia, de hecho cada vez que voy al circo y observo a los rusos que se han quedado a vivir aquí se me da por llorar. Mi padre por ejemplo se emociona hasta las lágrimas con los misiles rusos de la crisis del 62´ del Museo del Morro, cierta vez fuimos e intentó darle a uno candela por atrás, gritaba que la violencia engendra violencia, afirmaba que el socialismo o se expande o se achica, y él quería expandirlo desapareciendo otro país.

¿Lo dices porrque Sami es blanca y él es nekro?insistió la muchacha.

Fíjate tú que yo jamás hice mención al color de la piel, vivo en el único país del mundo donde se discrimina a los blancos. En los centros de trabajo, por ley, cincuenta y cincuentay déjame decirte que estoy de acuerdo. Yo sólo te comenté que los negros tenemos mejor condición física para el deporte, si levantamos tres pesas y enseguida nos brota una nalga en el bíceps, y aquí cuidado que no existe ningún “imagínate tú,” observa el Período Especial, se ve en los cuerpos de hoy, quienes lograron mantenerse más fuertes a pesar de la poca comida de ayer. 
Heyquel no se rió.

¿Perríodo espacial?

Me di cuenta la alemana estaba recién llegada, pero si yo quería lograr mi cometido, que no era más que una cena en algún restorán caro para comerle hasta la vida, debía forrarme de paciencia y disponerme a teorizar. Miré a Yosbani, seguía compartiendo los desperdicios, quitándole a Sami con la lengua los restos de comida entre los dientes. Sin dejar de lamerla, me guiñó un ojo con la cara de costado, sus manos apretando el culo de Sami, que ahora se me hizo rojo debajo del pantalón. Le devolví el gesto y su mirada se desplazó hacia el muchacho de pelo largo y rubio que estaba sentado en la mesa haciendo artesanía con la fruta y pelando plátanos, algo encorvado por su altura. Calzaba mocasines y unas medias tres cuarto con bermuda, espantoso. Se lo había señalado a Yosbani ni bien llegamos a la fiesta, mira pa’ quello, mi hermano, dime algo, el hijo de Hitler en persona. 
¡Período, pe-rí-o-do! Susurré a Heykel, apoyándole una mano en el hombro, volviendo a salvar la distancia mientras con la otra mano tanteaba la mesa en busca de la botella de ron. Me serví hasta el tope, la alemana abrió más los ojos celestes, ahora parecía un perro pequinés de lujo, la vieja levantó una pata por si acaso. Fue cuando estalló el campo socialista, ¡el big-bang! Hasta los barcos rusos cargados de pollo que estaban en el puerto esperando entrar, viraron y nos dejaron con la boca abierta. Cuba se quedó más sola que Gandhi en la cárcel, ahora el mundo nos visita como museo y se va hablando basura, o nos aplauden pero no nos imitan. ¿Sabes bailar? Heykel negó con la cabeza. Hasta la palabra más fácil le demandaba esfuerzo. De haberme dicho que sí, hubiera pasado vergüenza.
Tres parejas más bailaban una ronda de casino en la sala del comedor. Yosbani y Sami se habrían ido el cuarto porque desde el balcón se observaba la Avenida rota del barrio Diez de octubre, las infinitas columnas de colores a uno y otro lado, desaparecían en la garganta de la noche. Una muchacha con espejuelos de grueso marco negro y el pelo blanco como la arena de Varadero (donde nunca fui), pasó con una bandeja de piña y fruta bomba; el hijo de Hitler le había dado a la piña forma de cabeza y colocado medio plátano por nariz, en un intento por emular al niño santo de Eleguá colocado dentro de una vasija de barro en un rincón de la casa. A la fruta bomba en cambio la había convertido en una hoz. Miré al alemán, había juntado sus manos delante de la cara, deleitado con su obra, las rodillas también juntas. Quise patearlo. La muchacha  con espejuelos se la ofreció a la vieja a modo de ofrenda y la vieja la aceptó con asco, como si le hubieran dado a probar una cucharada de moco. 

¿Nunka pensaste en irte?me despertó Heykel. La miré a la boca, intencional.
Podría, símentí. –Pero yo siempre volvería a mi Cuba libre.

Pasé el dedo por la crema celeste del pastel y le toqué la nariz. El pequinés alemán de lujo tenía ahora tres ojos. Heykel se estremeció. Si  un alemán no era frío, cabía la posibilidad de que no todas las francesas tuvieran el sexo peludo o los ingleses fuesen todos puntuales. Sólo las argentinas seguirían siendo argentinas. Acerqué la boca despacio a su rostro, despacio, el pequinés se puso bizco. Pasé la lengua por su tercer ojo y el pequinés parpadeó. Igual a una fruta, ya estaba en bandeja. El hijo de Hitler había puesto la hoz pero yo tenía el martillo en mi puño. Esperaría que se fuera para golpearlo, le daría mi mejor shap. O mejor un cross a la mandíbula, lo golpearía con el amor confundido por el alcohol con que ahora recuerdo las palabras de mi entrenador, la semana pasada nos sentó sobre el tatami de la escuela y nos preguntó a cada uno cuál era la diferencia entre amar y querer. Hablamos de la patria, la familia, del amor como el afcto de dar, y el querer como arrancarle algo al otro.  Él es creyente, va los domingos a misa y es un padre para mí, se formó en Rusia y en China, de joven, peleaba ilegalmente por dinero, estuvo de misión en Venezuela y le ofrecieron quedarse. Tiene más formación sobre cómo trabajar con el otro que Paulo Freire y una foto de Fidel en la pizarra junto al escritorio. A los más niños les vive diciendo que el mejor arma para defenderse es correr, pero que estar entrenado te permite soportar mejor en caso que alguien te dé un golpe. Él me ha dicho hermano acariciándome la cabeza, antes que un problema crezca, da la vuelta y vete. Olvídate de eso, no debes preocuparte sino ocuparte y de no tener solución, vete. Y eso es lo que yo debería haber hecho con el hijo de Hitler, pero a pesar de las palabras de mi entrenador uno siempre entiende lo que quiere, y los cubanos si no llegamos nos pasamos, incluso de la palabra más difícil, amor.

¿Ké? interrumpió Heykel.

Había estado hablando solo y pensaba, ahora mientras invitaba a Heykel al balcón, en que los alemanes y el resto de los turistas ni nos aman ni nos quieren, yo les sonrío, es tan fácil, tanto como noquearlos. 
Le pregunté a Heykel si quería acompañarme al balcón, La Habana es hermosa de noche y hace mucho calor aquí. Sentí el vibrador de mi móvil en el bolsillo trasero, al que no el recargo saldo desde hace un año. Pero mañana será otro día, podré cargarlo, invitar a mi novia a un restorán para turistas, la gente me verá del otro lado ¿Ustedes quieren capitalismo?, yo les voy a dar capitalismo, sin guante y sin anestesia.
El mensaje de texto de Yosbani era contundente. “Ocúpate del hijo de Hitler, en diez minutos lo saco a dar una vuelta.” De espaldas a la noche que maquillaba la ciudad y de cara a la puerta por donde saldría Yosbani subiéndose el zipper y Sami acomodándose el pelo, seguí escuchando a Heykel hablar sobre el racismo, de cómo una ley se hace en un día pero la realidad puede tardar más de medio siglo en cambiar, de que las razas no existen porque se puede encontrar una persona de color africano con ojos azules de holandés y labios finos de coreano…
Yosbani se acercó al hijo de Hitler y le comentó algo al oído poniéndose en puntas de pie, algo como salir a buscar ron o comprar cigarrillos. El tipo asintió con la cabeza y salieron, no sin que antes mi amigo me guiñara un ojo antes de cerrar la puerta. De niños, en el barrio nos comunicábamos con silbidos.  

¿Y tú sabes cómo se les llama aquí a los desempleados? interrumpí a Heykel sin despegar los ojos de la puerta. Heykel negó con la cabeza. En la claridad de sus ojos se confundían la sinceridad con la ingenuidad, y quizá por el alcohol y la triste sensualidad de la canción Mary Lu escupida desde el tocadiscos automático de la sala, sus ojos me provocaron ternura. 
Disponibles se lo llama, disponibles. Y yo estoy para lo que sea. Perdona mi vida
tengo que salir un momento, no te me vayas a ir. 

Sin escuchar respuesta bajé hasta la mitad de la escalera y permanecí allí dos minutos. Colgada a la pared, había una jaula con un pájaro negro y azul al que le faltaban las plumas del cuello a falta de sol. Nos miramos un momento, el pájaro me pidió que lo mate. Abrí la jaula, el pájaro se dejó hacer, lo apreté y sentí el romper de un manojo de fósforos. Después salí a la calle y fui hasta la esquina. Una cuadra más adelante, el alemán caminaba solo, Yasbani había puesto una excusa y se había perdido. Debo haber tomado demasiado rápido porque lo veía caminar como sobre las olas que hace una alfombra cuando alguien la sacude, las columnas saltarían en cualquier momento por los aires, la ciudad entera se vendría abajo, los turistas si irían en avión y nosotros nos quedaríamos aquí, reinventándonos. Corrí sobre la alfombra hasta la esquina contraria y miré el balcón, Heykel estaba allí, se había soltado el pelo. Aún estaba a tiempo de abandonar el problema, de irme antes de que crezca, subir, tomar ron, bailar un poco, pero era como si el problema me hubiese rodeado desde hacía ya un tiempo. Di la vuelta a la manzana y esperé recostado contra la pared, firme, soldado a la sombra, a la espera de ver los mocasines. Me llevé la mano al pecho y apreté mi corazón, dentro del puño. El pie derecho del alemán se asomó primero, flexioné las rodillas y giré la cintura para descansar el peso del cuerpo en el puñetazo, como tiene que ser, pensando en hierro, el brazo y el antebrazo a noventa grados y el otro puño cerrado, cubriéndome la barbilla y la oreja sólo por costumbre de conservar la guardia. Escuché el ruido del mentón, fracturado, fui sobre él y vi primero los zapatos del hijo de Hitler, pero el rostro era el de Yosbani. 

viernes, 13 de enero de 2017



Muere un hombre, nace un mito. Después de Fidel, Cuba, ¿se cae?

Hay una Cuba para hablarla y otra Cuba para sentirla, una para llorar y otra para defender, una dulce y otra salada, una Cuba para visitar y otra para conocer. Una para el cubaneo y otra para la cubanía. Una que se queda con los cubanos y otra que se va con los turistas. Una para fallecer anónimo y desnudo mil y una noches en su espalda, y otra para emocionarse por unos días y viajar después a Italia.
Porque existen tantos Fideles como Cubas, hay un Fidel para aprender y otro para desaprender.
Hay un Fidel para la prensa, un Fidel para la burocracia, un Fidel para la fe y otro para la desesperanza. Está el del Quinquenio Gris y el que ha hecho que UNICEF declare a la isla el paraíso de la infancia. Está el Fifo para los enamorados cubanos, y está el Castro dictador para los gusanos. Existe un Fidel para la salud y la educación como armas para el futuro, otro Fidel para la farsa de la oficina a la casa. Hay un Fidel tan generoso que se presta para ser usado por los reformistas de América Latina, y un Fidel radical siempre a la altura de quien sea capaz de ponerle las venas a las circunstancias.
Existe un Fidel para admirar y otro por multiplicar. Existe un Fidel para la esperanza.

En el mundo no se dimensiona muchas veces que en Cuba la revolución que se hizo fue una revolución tremenda. La Reforma Agraria impulsada por Fidel hizo que su familia perdiera sus propias tierras. ¿Alguien sabe que el edulcorante existe en el mundo desde que Estados Unidos lo inventó para hundir la economía cubana basada en la caña de azúcar? El edulcorante que tanto cáncer genera en el mundo, es culpa de la revolución cubana. Las Vegas, es culpa de Cuba. Las vegas es el resultado de la Revolución Cubana. La fundaron los que en Cuba se frustraron. Parece fantasía pero en realidad es poesía. “Lo material es real, y lo real es fantástico.”
Es la burla que sufre cualquier país en el mundo que se atreva a declararse socialista. Si Venezuela declara mañana dejar de trabajar por el socialismo, Estados Unidos y España la dejarían vivir. Con el petróleo asegurado en casa, Rajoy se olvidaría de Maduro.
Cuentan que el  rey de España recuperó la puntería después de la muerte de Hugo Chávez. La había perdido, Chávez lo ponía nervioso, le alteraba el pulso, y por eso con la muerte de Hugo Chávez empezaron a morir más elefantes en África, saqueada por Europa desde hace 300, 400 años.       El rey de España recuperó la puntería y Condoleezza Rice, la Secretaria de Estado de Bush, con su piel negra, declaró que Chávez había sido un problema para La Casa Blanca. Ni negros ni blancos, hacen al ser humano santo, y ahí está el negrito bueno de Obama repartiendo paz por el mundo, enviando este año un centenar de asesores militares a Irak y Afganistán, de donde han desaparecido en quince años dos ciudades como la Habana completas, con sus hombres, mujeres y niños. Garrote para Venezuela y zanahoria para Cuba. Los cubanos que creen que Obama es bueno porque reestableció las relaciones con Cuba, desde mi punto se confunden. En mi casa siempre me enseñaron que a las personas no hay que juzgarlas por cómo son con uno, si no por cómo son con los demás. Porque en dependencia de su interés, mañana te van a tratar igual que ayer. Por eso es tan necesario ser como Fidel, irreverente, rebelde, distinto, molesto. Un samurái. Fidel en eso no se equivocó, siempre fue un samurái con los Estados Unidos. 

Porque te declarás socialista y no te dejan vivir, te declarás capitalista y bienvenido al club. Por eso es necesario declararse socialista, gritarlo como un himno para la vida. Porque es perverso asumir que el mundo está enfermo así como está y persistir con la misma línea ideológica, que no es más que una línea emocional. ¿Porque qué es la ideología política si no otra cosa que emociones detenidas? Lo que no se expande se achica, y Cuba es una isla socialista en medio de un océano capitalista. Pero cada uno de nosotros es una isla. Un hombre es una isla, una mujer es una isla, ¿y qué posición política asume cada uno? Cerca de casa, en una de las paredes de una cancha de pelota se lee “La masividad es cosa tuya.” La filosofía del pedacito habla de que a cada uno de nosotros nos corresponde un lugar en el mundo, y que cada uno de esos lugares es el mundo. Si cada uno de nosotros asumiéramos un pedazo de Fidel, el Fidel propio para que deje de ser ajeno, el Fidel de la esquina, el de la práctica cotidiana…

Y es que resulta fundamental identificar el Fidel necesario para estos tiempos. Apartar los accesorios, los mal interpretados, en estos días donde ha costado tanto despejar el cielo, bajo las pasadas jornadas de santificación de Fidel, donde incluso un supuesto celeste puede conducirnos al infierno.
En La Habana, jamás brillaron menos las luces de sus mil caras como por esos días en que se fue Fidel Castro. Había en el aire, días y días y semanas después, además de la costumbre del sol, una tristeza sin llanto, que no es tristeza. Una emoción depresiva. Quizá nadie se la pueda explicar. Son calles vacías. Es como si muchas personas se hubiesen ido al mismo tiempo. Una sal que se le metió en los huesos incluso a las amistades que hablaban mal de Fidel; que parecía no lo sentían y de pronto pareció se les había muerto el abuelo. Hablaban, y su voz se derrumba en barrancos hasta que el corazón queda flotando solo como si fuera una isla. Y es que nunca se conoció otra cosa. Fidel estuvo siempre sin estar. Y eso también ocurre ahora. Se fue el mismo día que se subió al Granma. ¿Dónde fue? ¿Dónde está? ¿Se va? Si en realidad deja otro país. ¿Se va?
Los millones de cubanos lanzados a las calles de pueblos y ciudades por donde pasaron sus cenizas en medio de la madrugada gritando “yo soy Fidel”, ¿Qué Fidel, gritaba que es cada uno? Lo tremendo del proceso cubano, son aquellas imágenes del carro deteniéndose, y la gente gritando el himno nacional. No lo cantaban, lo gritaban. Fidel ya estaba muerto y la gente lo levantaba. ¿Qué se murió entonces, de Fidel?


Un mensaje para Argentina y Amèrica Latina

El 26 de noviembre se murió un hombre histórico y en su lugar nació el hombre mito. Pero hacía años que Fidel ya no estaba. Y a diferencia de Hugo Chávez, Fidel se murió sin que le quedara nada por hacer, salvo lo mentalizado por su cerebro incansable.

En su vejez, Fidel ya no era Fidel, un fuera de serie. La estrofa “morir por la patria es vivir”, del himno nacional cubano, hace pensar que Fidel ya estaba muerto, porque a los 90 ya hacía tiempo había dejado de luchar a lo Fidel, y sin eso, no puede decirse que Fidel fuera Fidel, incluso que estuviese vivo. Sin luchar, Fidel era como nosotros ahora, un simple mortal. Salvo por aparecer por ejemplo como lo hizo este año en el Sexto Congreso del Partido Comunista, citar a Lenin, y no sonar descontextualizado. Esa brillantez y sentido de la historia, sólo le cabía a un Fidel. ¿En este mundo, citar a Lenin? Pero quien lea a Lenin se dará cuenta que es ver el amanecer de la historia desde la cima de una montaña.

Y en esos años de retirada, el Consejo de Estado y de Ministros junto con la Asamblea Nacional del Poder Popular, definió políticas que con él en el poder jamás hubieran ocurrido, y no por deseo de Cuba. La isla siempre fue para un lado y el mundo hacia otro, y el contexto internacional ha sido siempre una soga al cuello para el socialismo cubano.
Hacía tiempo que Fidel ya no estaba, y la sociedad continuaba andando, circulando por el mapa invisible que genera la cotidianeidad, una cotidianeidad de más de medio siglo desde el triunfo de la revolución cubana, una cotidianeidad regulada por las instituciones, con dinámicas instaladas al invertirse el orden político, social y cultural. El hombre nuevo con el que Ernesto Guevara soñó, era imposible sin fundar una nueva institucionalidad.
¿Por qué en Argentina del progresismo se pasó al conservadurismo? Una primera, hipotética y provocativa respuesta, es que estuvimos viviendo en, y de una democracia privatizada que nos resultó cómoda. Que el capitalismo ha puesto las emociones de las personas en el centro del consumismo. Que nunca estuvimos y parece nunca estaremos en condiciones de perder nada.
La sociedad nueva que se fundó en Cuba requirió la creencia y la entrega absoluta de un pueblo.  Fue cuando la política dejó de ser control y ejercicio del poder para convertirse en presencia masiva para promover cambios.
El pasado es una piedra, y ya no es posible destruir el paso de Fidel por la historia. En Cuba no es como en Argentina o Brasil, donde los gobiernos que pasaron no construyeron una retaguardia estratégica que les permitiera en caso de perder el poder, tener espacios donde refugiarse. Y le puede pasar a Venezuela, por eso la urgencia por refundar los Consejos Comunales. Y le puede pasar hoy a Cuba, invadida como está siendo invadida por ONGs.
En Argentina o en Brasil, allí donde desaparece una figura desaparece un proyecto. Es el resultado de no haber modificado, por incapacidad y limitaciones externas e internas, la estructura. Por haberse encerrado una dirigencia con sus cuadros en ministerios en las viejas estructuras del Estado, y entonces al perderse el poder, los mismos quedan encerrados en las instituciones del “enemigo”; y por no haberle dado poder a las clases bajas (esto es, elevación de su nivel de consumo sin preocuparse por su formación política).
Argentina y Brasil tienen algo que recuperar de Cuba. Sin nacionalizaciones no hay soberanía. Junto al Che Fidel lo vio en Guatemala, ellos estaban ahí cuando el golpe al presidente Arbenz. Por eso nacionalizaron en ese momento. Porque nacionalizaban o el pueblo se les torcía. Después vino ese tipo de deformación extraña producto del verticalismo de la Unión Soviética. Pero es que Cuba o arañaba o se caía y la aplastaba la pared del Bloqueo. Aún hoy existe en Cuba la sovietización. El Partido continúa sovietizado. Y si se quiere ver un lugar donde Rusia se copió, se bajó se impuso, ese lugar es Cuba. Jamás Rusia tuvo una hija más dulce, rebelde y hermosa ni volverá a tenerla. Y jamás se podrá comprobar mejor que el verticalismo es el mejor dispositivo para destruir los mecanismos de implosión social necesarios para que una sociedad se transforme. Las arenas de la isla podrán cambiar de lugar para no morir, incluso la isla podrá hundirse. Su mensaje ya fue dirigido. Otro mundo es posible, hacer tanto con tan poco. Los progresistas, los reformistas, continuarán embelleciendo la realidad con palabras. Fidel es tan generoso que se presta hasta para la realidad estética. 

La enseñanza de Fidel en esos tiempos es que sin radicalismo no se conquista la libertad. Y hoy se ve, acá o allá, el ser humano es por naturaleza egoísta, y que para defender ideas como las de igualdad y libertad en el mundo de hoy, se debe ser radical. Que estatizar una empresa petrolera no es convertirla en Sociedad Anónima, sino hacerla estatal. Y hoy en Cuba se ve que sin economía tampoco hay libertad. Entonces, ¿qué hacer?
Lo anterior es muy distinto de hacerle creer a las personas que es posible vivir en una democracia capitalista, que fue el último mensaje de Obama a los cubanos. Vino y habló, y mucha gente se confundió. Democracia capitalista, es capitalismo primero y democracia después, las empresas primero, las personas después. Los economistas lo explican complicado, pero es una regla de dos simple: para que haya mucho en un lugar, tiene que haber poco en otro. Para que estados Unidos viva como vive materialmente (espiritualmente es otro problema), dos ciudades como La Habana completas, deben ser borradas en Irak del planeta con sus mujeres, hombres y niños. Por eso democracia no rimará nunca con capitalismo, y sí con socialismo. Y si Cuba en 1959 tenía una mortalidad maternoinfantil del 47 % y hoy es del 4 %, más baja que la de los Estados Unidos, es por el socialismo. Si los cubanos no saben lo que es la violencia como se vive en Argentina, México, Perú o Puerto Rico, es por el socialismo. Y la infinita lista de errores que tiene Cuba es parte también del socialismo, y por eso con su infinita lista de errores, uno la prefiere.
El mes pasado en la VIII sesión Raúl Castro llamó a combatir la corrupción en los centros de trabajo.
La revolución la hicieron los cubanos, y de irse, se irá a la basura por los cubanos. La corrupción existente en Cuba, no es estructural, la corrupción es estructural al sistema capitalista, viene de la mano con su sistema judicial, con el modo en que se dirige el presupuesto. ¿Qué médico no sabe en argentina que dinero en salud sobra pero el problema es cómo se distribuye? Si a pesar de que en Cuba esté avanzando el capitalismo, cuando este año el Consejo de Estado avisó cortes de energía los mismos se aplicaron a las empresas y no a las personas, eso es socialismo. No es más complicado. El nivel y la cantidad de artistas que existen en Cuba, es el resultado del “acceso de las grandes mayorías a la creación artística nacional y universal, se promovió el acceso y la difusión de las ciencias y las tecnologías modernas, cuando se rompió la barrera entre la alta y la baja cultura.” Eso no brotó de la nada, brotó de un proyecto social, socialista. Si media escuela de instructores de arte se encuentra en Miami, y fueron formados por la Batalla de Ideas de Fidel, es evidente la economía cubana y la ausencia de países con quien Cuba puede articular su identidad económica es más problemático de lo que se cree. ¿Y a quién descargarle el peso de la culpa si desde hace cincuenta años hay solo un Partido? ¿Y no es verdad que cada vez que en Cuba emergió una alternativa política se descubría luego organizada y subvencionada por los Estados Unidos?

Por eso es necesario defender el socialismo, pero también es necesario que vos lo defiendas allá afuera, sabiendo que no es posible conocer el paraíso sin perder ciertas prendas. ¿Quién puede hablarle a Cuba de soledad, de resistencia?  “No busques más alrededor, no es el de atrás, no es el de al lado no, eres tú mismo.” Desde una isla en medio de un océano capitalista, Cuba necesita ayuda, necesita dejar de mirarla desde lejos, necesita tu ayuda, no importa donde estés, multiplicarla. Trotsky mismo, su noción de internacionalismo acerca de la imposibilidad de sostener una revolución dentro de las fronteras de un país, explica por qué le pasa hoy lo que le pasa a Cuba, por qué Ernesto Guevara cayó en Bolivia queriendo expandir la revolución cubana y con Salvador Allende, se acaba la esperanza de Fidel de expandir el socialismo en América Latina.  

Personalmente creo en el socialismo porque socialismo es ternura. No se debe tener vergüenza de decir en el mundo de hoy, soy socialista, sabiendo que ser socialista es ser anticapitalista y profundamente latinoamericanista.
Ahora, cualquier alternativa política en argentina que considere que es posible llegar al poder sin contar con las masas disponibles del peronismo está perdida. Niega la historia, lo confunde con tranza y quedará en la anécdota. Así también cualquier alternativa política que brote de la estructura interna del justicialismo será corrompida porque el peronismo está podrido. Tantos deseos acumulados, dilapidados. Tantas emociones jóvenes, y sin embargo cadavéricas. Lo que se necesita, es una alternativa que sin negar la historia, esté en condiciones de superarla. Es un cambio de espíritu individual, de cada uno, y social después. Aunque si la sociedad no cambia, las personas no cambian. “No busques más alrededor, no es el de atrás, no es el de al lado, eres tú mismo.”
Es un orgullo para un joven asumirse irreverente. Debería serlo. Fidel era irreverente, por eso era hermoso. Fue irreverente hasta el final. Y la responsabilidad de soñar hoy un mundo nuevo siempre fue, es, y será responsabilidad de los jóvenes y de sus padres por inculcárselo. Cuando la presidencia de Argentina hace algunos años en el foro de San Pablo llamó a “refundar el capitalismo, por un capitalismo serio,” estaba dejando más sola Cuba. Al mismo tiempo hablaba de ser la izquierda, fundando por lo tanto algo que parecía inédito en argentina, una izquierda capitalista. Cuando la izquierda siempre se caracterizó por ser anticapitalista. Y hoy Evo Morales quedó encerrado entre Brasil y Argentina. Quien votó a Macri, condenó a Bolivia. No es necesario un retorno a Colón ni a España. 

Cuando se piensa en que con la muerte de Fidel Castro se cae Cuba, en realidad se desconoce cómo funciona Cuba. Del mismo modo allá los hombres y las mujeres sostienen el sistema simplemente yendo al trabajo, acá lo mismo, con la diferencia que se trata de otro sistema.
Al pensar que con la muerte de Fidel Castro se cae Cuba, no se dimensiona hasta dónde se transformó la sociedad cubana en tránsito a una nueva nación. Por mencionar un detalle artístico, esta semana comenzó el Festival Internacional de Cine en La Habana, y 14 entradas cuestan menos de un dólar. Una lata de cerveza cuesta más dinero que 14 entradas al cine. Bien o mal, se trata de otro sistema. En salud, no existen los bonos ni las obras sociales. En lugar de haber carteles de Marlboro y propagandas de celulares, existe la cara de Ernesto Guevara, Camilo y Martí.
Convenzamos en argentina a todos los banqueros,  abogados y periodistas de no ir a trabajar por dos meses, convenzámoslos de vaciar los ministerios y las instituciones del Estado, y veremos cómo se cae el sistema. En dos meses. Pero un mes sin trabajar es al mes siguiente no poder comprar las cosas a las que estamos acostumbrados, sostener el auto, la casa, el televisor. Ante lo cual uno observa que el consumo es en verdad la herramienta política por excelencia. La debilidad está en el cuerpo, por estos tiempos más importantes que la ideología. El consumo unifica a quienes coinciden con el partido en el poder y a quienes lo rechazan; a la derecha y la izquierda, con todos sus matices. Lo que en Cuba se llama capitalismo, es el modo de vida en que viven hasta el cuello, allá afuera, incluso los anarquistas.
Una revolución, individual o colectiva, se hace a golpes de parto. Jamás se hace con caricias o relajo. En Cuba se fundó una sociedad nueva porque se estuvo dispuesto a perder todo, a privarse de todo. Psicológicamente, el mundo allá afuera no está preparado para eso. Por eso nadie entiende qué ocurre en Cuba, cómo funciona.
El “asalto al cielo” implicó reducir la sociedad vieja a un campo de escombros. Cuba debió fundó así una nueva institucionalidad. Millones de instituciones a lo largo del país. Desde la policía, que se llama Policía Nacional Revolucionaria, hasta los Comité de Defensa de la Revolución que existen uno o dos por cuadra, pasando por la Federación de Mujeres Cubanas, a lo que debería sumarse aquí una larga lista que es aburrido nombrar. Para que se caiga el sistema sociopolítico cubano, habría que derrumbar más de medio siglo de dinámica institucional, con la mecánica diaria de millones de personas dentro. Sólo con medidas de transformación de la economía desde política, como está ocurriendo, podría suceder esto. Y tardaría incluso una década y media, quizá dos. Y tampoco sería algo hoy imaginable.
“Nosotros somos un pequeño género humano, poseemos un mundo aparte, cercado por dilatados mares, nuevo en caso todas las artes y ciencias.”
En el contexto latinoamericano, Cuba parece única emanación de la Carta de Jamaica proclamada por Simón Bolívar para América y el Caribe. Nada nuevo se dice al enunciar que Cuba es una excepción, un mundo apartado del colonialismo de América y el Caribe por haberse liberado. Pero es un drama ser libre en medio de tantos países presos, dado que los mismos terminan por convertirse en barrotes. La prueba de que si en el mundo hubiera más países socialistas a Cuba le iría mejor,  Cuba podría compartir su noción de mundo y ampliarla, es la mejora de miles de cubanos con la llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela. Hugo Chávez le abrió a Cuba una perspectiva y una ventana latinoamericana, y por eso cuando falleció se lo lloró como se lo lloró.
Las frustraciones traen en ocasiones aparejado en ocasiones el virus de la nostalgia, y en Cuba rige la misma Constitución del 75´, en pleno período soviético. Los rusos pusieron el grito en el cielo cuando Fidel llevó la Constitución a referendo popular porque “eso de consultar al pueblo no estaba nada bien.” Y la gente lo votó. La mística y el poder de Fidel Castro hay que medirla con la película que le hizo ver un pueblo, cómo se la hizo creer, logró que la gente tenga fe, incluso en la crisis que siguió a la caída de la URSS. El exceso de legitimidad de los revolucionarios de La Sierra Maestra, Fidel y Raúl ha sido y es aún tan grande en vastos sectores de la población, que les ha permitido descuidarse. El Partido está sovietizado, ¿quién lo desovietizará? El desovietizador que lo desovietice, buen latinoamericano será porque la sovietización, va en contra del necesario recambio generacional.

Desde África y Medio Oriente pedían ayuda, consultaban a Fidel. Donde Fidel miraba, otra realidad crecía. Se cansó en la ONU de defender la causa Palestina, de hablar de hambrientos y analfabetos. “Ya es tiempo de poner fin a las palabras.” Será que por eso de Cuba siempre se habla. Echaron a Cuba de la OEA, y sólo hay que ver qué le hizo este año la OEA a Venezuela. Hay una diferencia entre Fidel y Hugo Chávez, y es que Fidel se murió sin que le hayan quedado cosas por hacer.
A Fidel se le reían en la cara desde Europa cuando hablaba hace treinta años de los problemas que se ven hoy con el cambio climático. Y en medio del sol, el día después de su muerte se instalaron sólo en La Habana más de 1060 sitios donde firmar la reafirmación a las ideas de Fidel Castro. El más cercano en este barrio está inundado de flores y cuando uno entra, se escucha la canción  “En el claro de la luna, donde quiero ir a jugar, duerme la reina fortuna.”
Para la vida o por la muerte, es una pena pero es así. Fidel nos jodió a todos. Cambió la subjetividad de millones de personas. Escribió otra versión para el mundo. Una versión más humana. No existe presidente que al lado de Fidel no sea un enano. Lloren o festejen. Fidel tiene hoy el poder del mito.


martes, 30 de agosto de 2016

Los enamorados invisibles y el sueño del fin del mundo

Con hilachas de corazón en las encías con semillas de flores en los huesos, los enamorados invisibles mueren de pie como los dientes de la calavera. Estrangulan con lazos de piel las estrellas cuando luego del trabajo el barco de la calle se convierte en un colchón sin almohada. Cortan la respiración de la noche mientras el reloj del cosmos brilla para ellos a años luz de las horas comunes, leen poemas en los ojos de los cuervos y el ciclo de los corales en el ombligo de los peces, o arrancan las plumas de los niños que fueron con los dedos de los pies. Así crecen los pétalos de las flores que siempre serán, mientras trazan raíces de arena a orillas del mar al arrastrar sus sábanas fabricadas con el polvo de la luna.
Los enamorados invisibles odian algún pariente insista llevarlos en carro a casa porque les gusta dar asco de cómo se besan en la parada del colectivo. Es ahora porque el mañana no existe cuando se marean bajo los árboles y los pájaros galopan por las ramas asustados por tanta primavera, yes de noche cuando se besan en el marcon el agua hasta el pecho bajo la lluvia, se ríen con la curva de los ojos, porque el deseo es una recta sin tiempo y las bocas dos cuencos de silencio donde cualquier palabra que interrumpa el beso es ridícula.Embriagados de espuma en rincones azules de verdes bahías, los enamorados invisibles levantanespejos a su alrededoren el país donde se recuesten. Su pueblo está situado en la provincia del no recuerdo cuando nacieron ni fue que murieron, y su patria es una cruz clavada en la lengua del beso eterno. En su cuarto del tamaño de una caja de fósforos guardan las lenguas y la cruz que utilizan de llave para abrir los besos. Tejen acordes con las musarañas de sus dedos y luego de la séptima nota si, gimen una octava por supuesto, convencidos de que la respiración es una caja musical. Al sonreír, rodeados de camas vacías oxidadas por las horas infinitas, suena un saxo junto a unas risas lastimosas de ángeles negros y borrachos que habitan el patio naranja donde los cocos de las palmeras se apagan con la perilla de la luz.
Los enamorados invisibles duermen desnudos sobre un pañuelo lleno de mocos y de lágrimas. Saborean el final en la dramaturgia del instante. Duermen con el ojo del estómago despierto y observan el sueño del fin del mundo por la cerradura del abrazo. Para los enamorados invisibles el sueño del fin del mundo es no renunciar a respirar a pesar de cada vez menos bosques en el viento. Es soñar en el cielo con tener hijos pero tambiénsentir con los pies en la tierra qué hijos se les está dejando al planeta. Si de plástico o madera.
Son categóricos en creer que la política sin arte es una espada desafilada y el arte sin política una guitarra desafinada. Uno lejos del otro, se cortan las venas con alas de mariposa por defender contradicciones, al hablar son más interrogativos que propositivos, y resuelven sus quejas poniéndole el pecho a las palabras si es necesario lejos de casa. Se lanzan al sol antes que al verbo. Su pasión, consiste en desidealizar ideas y suicidarse ante la duda. Y así pasan meses entre los hombres y las mujeres, de barrio en  barrio, de mesa en mesa, hipotetizan sobre el motivo del precio del pan, o detenidos en el bullicio de la tarde, cruzan variables que expliquen cómo es posible en esta esquina de arena la tristeza se muera de la risa.
Ya dijimos los enamorados invisibles se alimentan de polvo y distancia más nunca de olvido. Sedientos de curiosidad indomable, se van queriendo quedarse. Cargan con semillas de flores en los huesos ymueren de pie como los dientes de la calavera, estrangulan con lazos de piel las estrellas desde los barcos en que convierten las camas, e izan sábanas frente a oleadas de grillos entre la sal y la penumbra, se ríen de la incomprensión de los abogados por ausencia de metáfora y observan a los seres humanos desde el infierno paradisíacodesnudos y en cuatro patas en que viven. Su trabajoes duplicar ríos de sangre en los cristales y se suicidan por la mañana con el azúcar dentrodel café o se evaporan con el primer cigarrillo. Con tan sólo un recuerdo pecan de memoria.Por las noches, hermanos padres y amigos lejanos laten en cada movimiento de cintura.Quien los observe parado en el pezón izquierdo de la luna, verá que los enamorados invisibles son una luciérnaga invencible. Ocurre que los enamorados invisibles no hacen el amor, deshacen el odio con ternura. Luego salen a la calle para perderse entre fantasmas y otros invisibles. 

A Marian